Page 91 - Revista Corredera 2019
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María José Agulló
Vicent, gerente
de Nugolat, y ter-
cera generación
de este restaurante, asegura
que Nugolat posee más de 80
años. Fue en 1934 cuando Juan
Vicente Antón, su abuelo, lo
fundó. En un principio era una
posada o fonda donde iban los
carreteros del campo de Car-
tagena con los caballos y se
quedaban a dormir en las ca-
ballerizas. La madre de María
José, que era huérfana, se en-
cargaba de preparar la co-
mida y dársela a los hombres. En sus inicios, la fonda, establecimiento de hostelería de categoría inferior al hos- tal, tenía cocina, vendía sombreros, macetas, ropas para el luto, aceite, alimento a granel... además había servicios como barbería o carnicería. El tiempo pasó y aunque ofre- cían servicio de comida en unas mesas que tenían enfrente de la barra, no poseían un salón como tal. Fue en los años 70 cuando María José y sus dos hermanas mayores deci- dieron dar el cambio. Ellas veían que la gente iba mucho y que no poseían espacio suficiente para satisfacer la de- manda. Eso fue uno de los motivos que las animó a realizar
una ampliación. Hicieron un co- medor, a los cuatro o cinco años hicieron otro, y ya empezaron a hacer lo que hoy conocemos como los platos típicos del Nu- golat. Destaca el arroz con co- nejo y caracoles, el de verduras, el arroz con costra, las tortillas, los embutidos y el cocido con pelota. Se trata de una cocina antigua que fue transmitida de madres a hijos. Su madre, enseñó a sus herma- nas, y estas, a sus hijos, lo que ha hecho que hoy en día la cuarta generación ya esté tra-
NUGOLAT
María José Agulló Vicent en Nugolat
bajando con ellas. Uno de ellos es jefe de cocina y otro jefe de sala. El nombre del restaurante viene dado porque su abuelo perdió un ojo al caerle un algarrobo, y en vez de llevar un parche, uno de los cristales de sus gafas es- taba borroso. Además, al ser un hombre de campo y tener tierras, estaba muy pendiente del tiempo y le importaba mucho que fuera a llover. Si bien es cierto que la palabra es nubolat, utilizaron Nugolat porque es así como la pro- nunciaban y no querían que perdiera su esencia. María José cuenta que han evolucionado mucho, ya que llevan más de 40 años haciendo bodas, comuniones y bautizos.
Se han tenido que adaptar a las nuevas de- mandas, pero sin perder la esencia de la cocina antigua. Posee un aforo de hasta ochocientas personas y trabajan treinta personas de forma fija a las que se le suman los contratos para refuerzo en eventos. El Nugolat es un restaurante pio- nero en la provincia de Alicante, un res- taurante de campo en sus inicios, que fruto de la pasión fue creciendo hasta convertirse en lo que hoy en día es, una referencia en la comida tradicional, una
comida de calidad.
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