Page 42 - Revista Corredera 2019
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“En esta propuesta venían los muralistas para reivindicar la ecología, el amor por lo animales, la vida y los conocimientos”, explica el artista Llorens.
“La diferencia entre los dos proyectos fue que el primero era novedoso e innovador, y en el segundo, ya se sabía lo que iba a pasar, aunque fuera distinto”, expresa el colaborador Tony López.
de unidad y compañerismo. El artista Toni López recuerda: “De colaboradores que éramos, nos convertimos casi en invitados”. Asimismo, López explica que los murales eran de 50 metros establecidos para las personas participantes, donde cada uno tenía su parcela de 5 metros con una separación entre cada mural.
“La diferencia entre los dos proyectos fue que el primero era novedoso e innovador, y en el segundo, ya se sabía lo que iba a pasar, aunque fuera distinto”, expresa el co- laborador Tony López.
En este proyecto participaron numerosas personas. Toni López afirma que en 1991, la mayoría de la gente fue invitada, pero al ser un proyecto innovador no fueron muchas personas. El artista cuenta que el segundo proyecto fue totalmente distinto y que cuando las personas observaron lo que ocurrió en 1991, algunas decidieron bajar a pintar y, de esta manera, se agregó gente. Asimismo, López compara: “La diferencia entre los dos proyectos fue que el primero era novedoso e innovador, y en el segundo, ya se sabía lo que iba a pasar, aunque fuera distinto”.
Toni López revela que los mismos autores del Víbora I: Marcero, Casto y Llorens, del grupo Esbart Zero, tuvieron la iniciativa de realizar el Proyecto Víbora II. Sin embargo, el artista reconoce que fue complicado volverlo a realizar por problemas políticos y medioambientales. Con respecto a este tema, Llorens explica: “Cuando se acabó el primer proyecto se concretó que se volvería a hacer cuando se arreglara la presa del pantano”. Sin embargo, el artista expresa que en 2010, cuando se arregló la presa y se iba a realizar el proyecto dedicándolo a Miguel Hernández por su centenario, surgió el inconveniente de que se estaba haciendo un valle trenzado e iba a imposibilitar la realización del proyecto. Por este motivo, el Víbora II se hizo en 2014. Sobre el segundo proyecto, Juan Llorens afirma: “En este caso, no hubo poemas entre parcelas, no se dejó ningún espacio, fue todo pintura que faltó, a pesar de que las parcelas fueron más pequeñas”.
En el Víbora II se repintaron los dibujos existentes del anterior proyecto y se hicieron nuevos. En esta ocasión, Llorens señala que los protagonistas fueron los grafiteros. Asi- mismo, el artista ilicitano reconoce: “En el segundo proyecto, como se acabó la pintura, fui más el psicólogo del grupo”. Por su parte, el artista López aclara que los murales fueron más pequeños por la longitud del río y por la participación, pero aún así el pri- mero fue el que consiguió el récord Guinness.
La multiculturalidad hecha mural
En el proyecto participaron numerosos países como Uruguay, Chile, Argentina, Inglate- rra, Irak... “Había artistas como Milton de Uruguay, Kayol de Bangladesh, Jorge An- drada de Argentina, un poeta de Irak... Siempre había espacio para interactuar”, recuerda López. De hecho, a pesar de que no se tuviera una idea inicial, se quería hacer un mural sobre culturas.
Esa fusión de culturas no solo se trasladó al mural, sino que también, los artistas disfru- taron de las ideas de cada uno en comidas, tal y como afirma el artista López: “Todos los días, comíamos juntos y nos conocíamos, nos relacionábamos e intercambiábamos opiniones, ideas y proyectos culturales, eso fue lo bonito”. Sobre este tema, Llorens añade: “Lo bueno que tiene el proyecto es la diversidad cultural que abarca”.
Por otro lado, Llorens recalca que en el Víbora no solo participaron personas de dife- rentes culturas, sino que también participaron personas en riesgo de exclusión social
























































































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